Juan Postigo golf barreras
El nivel de juego en el circuito profesional es muy alto pero Juan Postigo asume el reto con calma y sin presión. Foto EFE

Juan Postigo, golfista amputado, no cree en las barreras

Gerard Soler

Para el español Juan Postigo hay pocas barreras imposibles de superar. Con 21 años y tras proclamarse campeón de Europa de golf adaptado, en los próximos meses dará el salto al circuito profesional, con lo que se convertirá en el primer golfista de elite que juega amputado sin prótesis.

“Ya estoy jugando con profesionales, viendo cómo es este mundo y dónde puedo llegar a estar. Aún me mido con ellos como amateur y me gustaría debutar como profesional en febrero”, explica en una entrevista con Efe en Santiago, donde recientemente disputó el Abierto de Chile.

El nivel de juego en el circuito profesional es muy alto pero Postigo asume el reto con calma y sin presión porque, asegura, llega a la elite del golf con “pocas expectativas“.

“Tengo una ventaja y es que no hay nadie que lo haya hecho antes. Soy el primero, todo lo que haga será para bien”, afirma.

Se da un plazo de cinco años

Es consciente de que antes pasará una etapa de aprendizaje, que su caso no será como el de su buen amigo Jon Rahm o Sergio García, que llegaron al circuito a ganar desde un buen comienzo, pero es optimista y cree que en un plazo de cinco años puede competir con los mejores.

Juan Postigo nació en Santander  con una malformación congénita en la pierna derecha, que era más corta que la otra. Explica que pasó “media vida” en hospitales, sometiéndose a operaciones y tratamientos para tratar de alargar la pierna y mejorar la calidad de vida.

Esto no le impidió practicar todo tipo de disciplinas. Esquí, vela, natación y golf, deporte este último al que llegó a los 9 años gracias a su abuelo, que había empezado a jugar después de jubilarse.

Juan Postigo en la entrevista con EFE.

“El golf me enganchó por esa igualdad en el juego. No hay palos distintos, el campo es el mismo y todos nos enfrentamos contra todos“, recuerda.

Su vida dio un vuelco en 2010, cuando tenía 15 años. Pasó de nuevo por el quirófano en una clínica de Barcelona para amputarle el pie que tenía en el muñón, lo que supuestamente le permitiría llevar una prótesis más cómoda.

Pero la intervención salió mal y le quedó dañado un nervio. El dolor era insoportable y le resultaba imposible colocarse una prótesis.

Tomaba antidepresivos y opiáceos para calmar el dolor y su mundo se derrumbó. Postigo, divertido y dicharachero por naturaleza, se volvió taciturno e introvertido.

El golf acudió al rescate

Hasta que el golf acudió al rescate. Un amigo le llevó a un campo y le animó a pegar unas bolas con la pierna escayolada. Decidió retomar el juego pero esta vez sin prótesis. “Me costó mucho, sobre todo darme cuenta de que mi nivel no era el mismo que cuando lo había dejado”, recuerda.

Postigo fue progresando y ganando campeonatos en el circuito de golf adaptado hasta llegar al golfista que es hoy, un jugador muy completo, con un buen nivel técnico y físico y una fuerza mental a prueba de bombas.

“El golf es un deporte de errores, de saber gestionar los fallos, y quizás ése es mi punto fuerte”, señala. Y cuando en el césped ‘pintan bastos’ y las cosas no le salen bien, hay una estrategia que no falla: relativizar los problemas.

“Pienso ‘hace diez años estaba metido en un hospital y ahora estoy jugando golf en Chile’. Cuando hago un ‘bogey’ me doy cuenta de que estoy haciendo lo que me gusta. Eso no quiere decir que no me cueste fallar, evidentemente no me gusta hacer muchos golpes. Pero relativizo un poco las cosas“, explica.

Optimista de raza

Juan Postigo es optimista de raza pero consciente de sus límites. Cree que será difícil jugar en la elite más allá de los 35 años porque su cuerpo se empezará a resentir del esfuerzo.

Hace trabajo físico dos horas seis días a la semana. Su rodilla izquierda aguanta una presión tremenda en los tiros largos y las largas caminatas en muletas para realizar los 18 hoyos le dejan agotado.

Cuando se vea obligado a colgar los palos, le gustaría seguir ligado al golf, quizás en la parte de gestión. Y espera dejar una huella en este deporte.

“No sé a lo que llegaré, pero quiero verme como alguien que intentó algo por el golf. Que se me recuerde por la calidad humana y un poco también por la calidad de juego”, sentencia.

practicodeporte@efe.es

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