Mi maratón contra cáncer
Editado por Arzalia, el libro está prologado por el excampeón del mundo de maratón Abel Antón y cuenta con el testimonio de médicos, expertos y deportistas que han luchado contra el cáncer. Foto archivo EFE

Mi maratón contra el cáncer, un libro que anima a disfrutar cada día

Mi maratón contra el cáncer es un libro que relata la larga batalla contra esta enfermedad del periodista Jesús Martín Tapias, fallecido el pasado 30 de octubre pero que transmite un gran positivismo para vivir intensamente cada día.

Editado por Arzalia, el libro está prologado por el excampeón del mundo de maratón Abel Antón y cuenta con el testimonio de médicos, expertos y deportistas que han luchado contra el cáncer.

«Vivir al día y con calidad de vida es el objetivo. Y si no es posible, cuando ya no sea posible, pensar que ha merecido la pena hacer esta carrera». Estas palabras resumen el espíritu que Jesús Martín Tapias intenta transmitir en primera persona su día a día en la dura batalla que ha librado contra esa terrible enfermedad.

Plantarle cara

Según indica la nota de prensa de la editorial, desde que le diagnosticaron un cáncer de colon, en la primavera de 2016, Martín Tapias decidió plantarle cara con todas las herramientas que tenía a su alcance. Se puso en manos de los médicos y se apoyó en una de sus grandes aficiones: participar en carreras de media y larga distancia.

Su experiencia como corredor de maratones le aportó la disciplina, la fuerza y la capacidad de sufrimiento que necesitaba en esos difíciles momentos.

Esa es la razón por la que decidió escribir un libro en el que compara esas dos largas y duras carreras: el maratón y la lucha emprendida para vencer al cáncer.

Abel Antón muestra en el prólogo su esperanza de que esta obra «sirva de inspiración a todos aquellos que en algún momento no encuentran las ganas de seguir adelante».

Zancada a zancada

A partir de ahí, Jesús Martín Tapias desarrolla el relato zancada a zancada. Cada capítulo es un kilómetro… uno de los 42 kilómetros que debe transitar para llegar a la meta. En el camino describe todo el proceso que se inicia con el momento en que un doctor le comunica la noticia y él se pregunta «¿Por qué a mí?». No encuentra respuestas porque no las hay. Poco después llegan las dudas, los miedos, y finalmente, la estrategia para afrontar una carrera de incierta duración y dudoso desenlace.

Jesús Martín Tapias afrontó la noticia del descubrimiento de su cáncer con el mismo espíritu con el que había vivido hasta entonces: con un ánimo, optimismo y fuerza titánica que impregnan cada página de su libro.

El periodista comparte, en 255 páginas, su experiencia personal: la forma en que comunicó la noticia a sus seres queridos, los efectos secundarios que le fue provocando la quimioterapia, su relación humana con el personal sanitario y los pacientes con los que coincidió en el hospital de día….

“Sigo siendo corredor”

Martín Tapias desarrolla, también, su apuesta por retomar la actividad física casi desde el primer momento: «Siguiendo mis propios consejos, salía a caminar en cuanto tenía los arrestos necesarios. “Sigo siendo corredor”, me decía a mí mismo”.

Sin embargo, su vocación y su experiencia como periodista le llevaron también a querer conocer más a fondo el tema que le acabaría conduciendo a la muerte. Martín Tapias salpica los capítulos con datos extraídos de un largo proceso de investigación que le llevó a entrevistar a miembros de la Asociación Española Contra el Cáncer y a expertos
en la materia como la doctora Elena Santana, especialista en terapias deportivas para niños con cáncer; la doctora Belén Alonso, jefa de Sección Aparato Locomotor del servicio de Rehabilitación y Medicina Física del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid; la dietista-nutricionista María Garriga; o los psiquiatras Lucía Álvarez-Buylla y
Francisco Orengo.

Numerosos testimonios

El autor también quiso recoger, directa o indirectamente, el testimonio y la historia de deportistas que sufrieron el zarpazo del cáncer como la atleta vallisoletana Pilar Fernández de Valderrama, los maratonianos BethAnn Telford, Pedro Fonseca y Manuel Martín o el ciclista David Cañada.

Cada año, 37.000 españoles se salvarían de padecer este cáncer En uno de los capítulos más relevantes de la obra, Martín Tapias realiza una importante denuncia: «PROTESTO enérgicamente por una situación a todas luces injusta: si hubiera vivido en el País Vasco o Valencia, lo más probable es que me hubiera librado de todo este sufrimiento». Quizás ese fue el descubrimiento más amargo que el periodista realizó durante su investigación.

Se evitaría el 90% de los casos

La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) no tiene dudas de que todas las muertes por cáncer de colon son evitables. Su responsable de comunicación, Esther Díez es contundente: «Cada año se diagnostican 41.000 nuevos casos y se producen algo más de 15.000 muertes. El 90% de los casos, es decir, unos 36.900 se habrían podido evitar con una prueba que cuesta solo dos euros».

La prueba a la que alude Martín Tapias en su obra es un sencillo análisis de heces. La AECC, tras varios años de lucha y recoger medio millón de firmas, logró que el Ministerio de Sanidad incluyera en 2014 ese test preventivo en la cartera básica de servicios de la Seguridad Social. Sin embargo, dio diez años de plazo a las comunidades autónomas para
implantarlo.

Tres años después, según la AECC, solo se aplica al 100% de la población en Euskadi, Navarra, La Rioja y la Comunidad Valenciana. En el resto de comunidades autónomas siguen demorando su implantación, algo que para esta asociación provoca que «sigan muriendo miles de españoles cada año por este injustificable retraso».

La AECC explica, además, que si se realizara anualmente la prueba a toda la población de riesgo, hombres y mujeres de entre 50 y 69 años, su coste anual sería de unos 65 millones de euros. Una cantidad ridícula si la comparamos con lo que se ahorraría: más de 1.100 millones de euros invertidos anualmente en este tratamiento.

Falleció el 30 de octubre

Jesús Martín Tapias transmitió a sus más allegados, poco antes de morir el pasado 30 de octubre, que buscaba con su libro ayudar y quizás hasta inspirar a quienes de una u otra manera han convivido, conviven o convivirán con el cáncer.

Igualmente esperaba que su obra contribuyera a salvar vidas, concienciando a la ciudadanía y a las administraciones
de la necesidad imperiosa de acelerar la implantación de ese programa de detección precoz. Un programa que habría evitado su propia muerte y que, cada día que tarda en aplicarse, le cuesta la vida, nada menos, que a 41 españoles.

practicodeporte@efe.es

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