Rafa Nadal lesión Australia 2018
Nadal, roto por el dolor, se ha visto obligado a abandonar ante Marin Cilic. Foto EFE.

Nadal se rompe y abandona en Australia a un paso de semifinales

Israel Molina

Medianoche en Australia y los ojos enrojecidos de Rafa Nadal congelan el ánimo de una Rod Laver Arena que sufre tanto como el balear, visiblemente tocado, inmóvil en la pista y preso de una dolencia muscular que lo aparta de las semifinales del Abierto de Australia.

Cuando el de Manacor decide poner punto y final a su agonía, una atronadora ovación retumba en todo Melbourne. Es el quinto set de una batalla descomunal, llevada al límite por dos talentos como el de Rafa Nadal, campeón de dieciséis Grand Slams, y el del croata Marín Cilic, superviviente en una generación de tenistas sin parangón.

En el encuentro que cerraba la jornada, Carla Suárez cayó ante la danesa Caroline Wozniacki, con lo que ya no quedan españoles en el cuadro individual del primer Grand Slam del año.

Cuatro horas de partido

Nadal, resignado. Foto EFE.

Llevan casi cuatro horas pasando bolas, acariciando líneas y sorteando dificultades y campos de minas. Durante ese tiempo, se han estudiado, torturado y vilipendiado hasta el extremo. Sin embargo, mediado el cuarto set el físico de Nadal dice basta. Es el segundo maratón en tres días y su cuerpo no puede más. Lo sabe él, lo sabe su palco y cada espectador en la grada. Es el fin.

Nadal saluda y abandona entre vítores una pista central que lo vio ser campeón en 2009, pero que lo ha visto lesionarse, ausentarse y un sinfín de otros problemas durante sus más de diez años en el circuito. Su relación de amor y odio con Melbourne Park continúa y una pregunta sacude a todos sus aficionados; ¿Cuándo volveremos a verlo en una pista de tenis?

Antes de retirarse, Nadal lo intentó todo hasta el final

Hasta que se retira, el número uno del mundo ofrece un recital de todas sus virtudes. Resta los mísiles de Cilic, resiste sus embestidas, ataca y contraataca, se defiende como un titan y gobierna el partido después de un tercer set digno de un guion hollywoodiense. Tras un desempate de idas y venidas, con Cilic metido en pista y Rafa enrocado a su defensa, el balear le pone la rubrica con un remate de esos que amenazan a valer unas semifinales. Nada más lejos de la realidad.

Roto en el cuarto set

El cuarto set arranca con el mismo panorama que los anteriores. Los dos parecen hacer valer su servicio, pero algo sucede cuando el croata hace el ‘break’ a Nadal. Algo nota el manacorí, que pide atención médica. Desde que vuelve a la pista, camina con problemas, apenas puede correr y sus apoyos son totalmente antinaturales.

Antes de arrojar la toalla, vuelve a hacer gala de eso que tiene innato, su coraje. Toma decisiones más rápido que nunca, intenta ser agresivo y jugar dentro de la pista, pero no hay vuelta atrás. Sin físico no puede competir y ni siquiera con agallas es capaz de plantear batalla a un Cilic desencadenado. Aguanta hasta que sufre la rotura en el quinto. Ahí ya sabe cuál es el desenlace. 

El marcador refleja cierta igualdad (3-6, 6-3, 6-7, 6-2 y 2-0), pero la distancia está en el muslo de Nadal, que no le deja pelear y competir de tú a tú. Él mismo no se sintió “preparado” para arrancar la temporada en Brisbane y aunque las sensaciones parecieron ser buenas durante la primera semana, otra vez el infortunio se cebó con el campeón español.

Amor y odio en Melbourne

Además de ser campeón en 2009 tras una final antológica con Roger Federer, por lesión ya tuvo que ausentarse en 2006 y en 2013 y retirarse en esta misma ronda en el año 2010, ante Andy Murray. Además, un año después tampoco compitió al cien por cien ante David Ferrer, lo mismo que le sucedió en 2015 ante Tomas Berdych.

Muchos sinsabores para un Nadal que apuntaba a todo, que miraba a sus rivales desafiante, que parecía ser ese tenista casi invencible que demostró ser durante todo 2017. El nuevo año no empieza como a él le hubiese gustado, pero nunca hay que dudar de él. Nadal siempre vuelve.

Carla Suárez cayó en tres sets

La danesa Caroline Wozniacki, segunda favorita, se impuso a la española Carla Suárez por 6-0, 6-7 (3) y 6-2 en dos horas y 12 minutos, para lograr siete años después, de nuevo, las semifinales del Abierto de Australia. La canaria se queda por tercera vez en su carrera en los cuartos de final en el Melbourne Park.

practicodeporte@efe.es

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