Cisco García tenis silla
Cisco García quedó postrado por un mal salto de snowboard pero se sobrepuso jugando al tenis en silla y su meta es ir a los Juegos Paralímpicos de Tokio de 2020. Foto EFE

Cisco García responde con tenis al revés de la vida

Juan Velasco

Cisco García es un abogado de 35 años cuya vida pudo quedar truncada cuando sufrió un accidente practicando snowboard que le dejó postrado, pero se sobrepuso a ello jugando al tenis en silla de ruedas y ahora tiene una gran ilusión y meta: participar en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.

Cisco vive en Córdoba. En 2016 por estas fechas intentaba sobreponerse a aquel salto en Austria que le seccionó la médula espinal, y lo hacía desde el Hospital de Parapléjicos de Toledo, donde precisamente descubrió el deporte que, según confiesa a Efe, le ha salvado la vida, el tenis en silla.

El tenis le salvó la vida

“Yo sin el tenis no estaría igual de feliz. Me ha dado una ilusión, unos objetivos y una cosa más por la que luchar. Yo le debo mucho al tenis”, afirma Cisco, que añade que “una vida sin objetivos es una vida vacía” y reconoce que su estado de ánimo actual también es fruto de la reflexión continua.

En este sentido, recuerda que el snowboard era una parte importantísima de su vida que le fue arrebatada, si bien, cuando rememora aquel salto del 28 de diciembre de 2015, sorprendentemente, no se lamenta, ya que “lo ocurrido entraba dentro de las posibilidades” de practicar un deporte de riesgo. El hecho de que su lesión le llegara disfrutando de algo que le apasionaba le ha hecho más fácil aceptar la parálisis.

GRA426. CÒRDOBA, 03/02/2017.- Cisco García, un joven abogado cordobés de 35 años, que el 28 de diciembre de 2015 un mal salto de "Snowboard" en Austria le seccionó la médula espinal dejándolo postrado en silla de ruedas, y que hoy juega al tenis con un objetivo en su mente, los Juegos Paralímpicos de Tokio de 2020. EFE/Salas
Cisco García afirma que el tenis le ha salvado la vida. Foto EFE

No puedes pretender ser libre y que no te pase nada“, repite García, para quien la libertad es gozar de la independencia de poder conducir su propio coche, ir a entrenar, viajar y vivir con la mayor autonomía posible, además de soñar con volver a andar, a pesar de que los médicos le hayan dicho que es imposible.

García tan sólo estuvo cuatro meses interno en Toledo. Se decía a sí mismo que “la vida estaba fuera“, a pesar de que la vida que conocía ahora era otra, una batalla por superar sus miedos y los de todos sus allegados, a los que, si preguntas, te dicen que lo que no ha cambiado ha sido la sonrisa del tenista.

En su nueva situación, la tabla de salvación la tenía guardada en un armario. Sólo tuvo que desempolvar su raqueta de tenis y volver a las canchas, con la diferencia de que esta vez su apuesta era a nivel profesional.

Número 1 de Andalucía

Así, sólo seis meses después de empuñar la raqueta, García ya era el número 1 de Andalucía y el número 21 de España, y ha arrancado su nueva trayectoria con un objetivo claro, el de disputar los Juegos paralímpicos de Tokio en 2020, a los que, para colmo, quiere llegar andando.

“Con brazos, con piernas, o en volandas con mis amigos, pero yo me pienso levantar”, asegura el tenista, que confía, no se sabe si en broma o totalmente en serio, en disputar Tokio 2020 andando con muletas y con su novia Raquel, su mayor apoyo, embarazada.

No obstante, aclara que “el triunfo ya sería estar allí”, porque, tal y como le dicen constantemente, “ahora mismo debería estar llorando” en casa.

Rehabilitación espartana

A los malos pronósticos, Cisco responde con tres horas diarias de rehabilitación “espartana”, y con la ilusión de que avances médicos en tratamientos con células madre, que hoy se practican para lesiones como la suya en el Hospital Puerta del Hierro de Madrid, sean la solución a su parálisis.

En este punto surge el Cisco más combativo, el letrado que defiende que la Seguridad Social debería incluir estos tratamientos en su cartera de servicios y debería ayudar más a quien no tenga medios, aunque ese no sea su caso, puesto que, afortunadamente, él ha podido pagar todos los gastos de adaptación.

“La adaptación del coche cuesta 3.700 euros, una silla potente para poder vivir bien cuesta 4 o 5.000 euros, pues tú le tienes que dar ese dinero. La sociedad tiene gastos absurdos y lo que hay que hacer es ayudar a esa persona a la que la vida le ha dado un revés”, sentencia.

Objetivo Tokio

En su camino a Tokio, Cisco tiene este año entre 12 y 14 torneos a nivel internacional, que comienza a disputar el 11 de febrero en Sri Lanka; y el objetivo de estar entre los 200 mejores del mundo y los 8 primeros de España para jugar el Máster Nacional a finales de 2017, una tarea que se plantea a caballo entre la ambición y la humildad.

“Hay que pensar siempre en la siguiente bola. En la vida hay que aceptar las cosas tal y como te vienen, no cómo a uno le gustaría que vinieran. Con el tenis igual. Si fallas una bola, seguimos mirando adelante”, concluye Cisco García, la sonrisa del tenista.

practicodeporte@efe.es

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