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Hortelano levanta los brazos en la llegada de los 200 metros

Buno Hortelano y ¡fuera los complejos!

José Antonio Diego

Metódico, dueño de una gran fuerza mental para concentrarse en su carrera sin preocuparse de los rivales, Bruno Hortelano ha irrumpido en el sector de la velocidad española para sacudir telarañas, desterrar complejos y probar que un español puede plantar cara a los mejores esprinters del mundo.

Nunca un atleta español había disputado una gran final -olímpica, mundial o europea- de 100 metros, tampoco de 200. En el Olímpico de Amsterdam Bruno ha estado en las dos, y no como comparsa, sino batiéndose por el podio. La descalificación del holandés Churandy Martina por salirse de calle en la final de 200 ha sido un premio inesperado para el plusmarquista español, que dedicó el triunfo a su abuela, de 90 años, que piensa acompañarlo a los Juegos de Río.

Las abuela de Bruno espera acompañar a su nieto a los Juegos de Río, a pesar de sus 90 años

Desde el 2010, cuando se decidió por la selección española, atendiendo la petición de la Federación para competir en el Mundial júnior, Bruno ha roto clichés y arrumbado tópicos.

Un gran 100

En la final de 100, este mismo jueves, sólo cuatro centésimas le separaron de la medalla de bronce y de uno de los grandes, el francés Jimmy Vicaut, tercero en el ránking mundial del año (9.86).

Hortelano, que no se siente inferior a los velocistas caribeños por mucho que diga la genética, cubrió la final del hectómetro en 10.12, su tercera mejor marca de siempre. Catorce días antes, en el mitin de Madrid, había hecho las dos mejores, primero 10.08 en semifinales y luego 10.06 en la final.

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Hortelano en la llegada

En la final europea de 100 sólo ha cedido ante tres velocistas de raza negra: Churandy Martina, que dio la sorpresa al vencer con 10.07, seguido del turco -nacido en Jamaica- Jak Ali Harvey (10.07), y del favorito, Vicaut (10.08) .

Hortelano ya había hecho historia hora y media antes, al convertirse, con un crono de 10.22, en el primer atleta español que se metía en una final de 100 metros en alta competición. Las semifinales habían sido hasta ahora un muro infranqueable para los más rápidos de España, en las dos distancias.

Bruno se veía “capaz de volar” en 100 metros, pero la medalla, la primera de un velocista español en alta competición, ha caído en el 200, su prueba preferida, la distancia que se adapta mejor a sus condiciones físicas y a su salida no demasiado explosiva.

Auténtico trotamundos

Educado deportivamente en el ambiente extremadamente competitivo de la universidad estadounidense -“somos muchos estudiantes y todos queremos ganar”, explica-, está habituado a competir con velocistas a punto de dar el salto a la escena internacional.

Nacido hace 24 años en Wollongong (Australia) de padres españoles (Gonzalo y Pilar), Bruno Hortelano Roig aspira a convertirse también en el segundo atleta blanco que rompe la barrera de los 10 segundos.

Hortelano aspira a ser el segundo hombre de raza blanca en bajar de los 10 segundos

A lo largo de la historia sólo 111 han derribado ese muro que delimita el club de los grandes y entre ellos sólo uno de raza blanca: el francés Christophe Lemaitre, que lo ha hecho cuatro veces, la primera el 29 de julio del 2010 con 9.98 (ahora su marca personal es de 9.92). También uno de raza amarilla, el chino Su Bingtian.

Exigencias del trabajo de sus padres, biólogos moleculares, convirtieron a Hortelano en un trotamundos. Nacido en Australia, criado en Canadá y formado, académica y deportivamente, en la Universidad de Cornell (Nueva York), atesora una confianza sin límites.

Bruno está considerado un corredor de 200, sin la musculatura explosiva de los pesos pesados del esprint, de los que necesitan media pista para alcanzar su velocidad de crucero.

Hecho para el 200

Con 181 centímetros de estatura y 72 kilos su aspecto es bien distinto al de los musculosos velocistas jamaicanos y estadounidenses que dominan la lista mundial de todos los tiempos (Usain Bolt, Tyson Gay, Yohan Blake, Asafa Powell, Justin Gatlin), y parece más adecuado para el 200, prueba en la que también tiene los récords de España (20.47 al aire libre, 20.75 bajo techo).

“Nací en Australia y nos fuimos directamente a Canadá, pero mi familia es toda española”, apunta Hortelano

Corrió los 100 metros en la reunión de Madrid porque no había 200 en el programa y para afinar su punta de velocidad. Su deficiente salida lastra sus posibilidades en el 100, pero compensa ese déficit con una poderosa aceleración en cuanto se yergue. Este año ha trabajado fuerte en el gimnasio para reforzar el equilibrio del tronco y pulir pequeños detalles técnicos.

Su figura adquirió renombre en los Mundiales de Moscú, donde, el 16 de agosto de 2013, se metió en las semifinales de 200 con un nuevo récord de España (20.47), dándose el lujo anecdótico de ser más rápido que el plusmarquista mundial, Usain Bolt, en la primera ronda. El jamaicano, que luego ganó tres medallas de oro en esos campeonatos, había ganado la séptima serie con 20.66.

En aquella carrera, con sólo 21 años, Hortelano ya dio muestras de madurez, de tener una buena cabeza para el deporte de elite. Le gusta mejorar sus marcas “en las grandes competiciones”.

Ahora a por la medicina

Hortelano ha estudiado ingeniería biológica en la Cornell University de Nueva York, ciudad en la que reside habitualmente y cada año regresa a España por mayo para competir con su club, el Playas de Castellón y en algunos mítines españoles y europeos. Ha comenzado también la carrera de medicina.

Cuando se le pregunta sobre su condición de trotamundos, no tiene dudas: “Me considero español. Pertenezco a la Comunidad de Madrid, aunque he vivido poco ahí. Nací en Australia y nos fuimos directamente a Canadá, pero mi familia es toda española”.

A un mes de los Juegos de Río, a Hortelano se le presenta ahora una duda. “A los 200 iré seguro y a los 100 me lo voy a pensar“, apunta el discípulo de Adrián Durant.

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