Nikopolidis equipo refugiados
Foto de archivo de Antonis Nikopolidis durante un partido de la Liga griega.

Nikopolidis, de campeón de Europa a entrenador de un equipo de Refugiados

Yannis Chryssoverghis

Antonis Nikopolidis, el portero de la selección nacional griega que fue campeón de Europa en 2004, es ahora el director técnico del Hope Refugees FC, el equipo que aporta algo de esperanza a un grupo de refugiados que, en Grecia, esperan un destino que los acoja.

Tres veces por semana, 24 jóvenes refugiados salen de los centros de acogida de la región capitalina griega, donde viven a la espera de ser reubicados en otro país europeo, para entrenarse con el club de la “Esperanza”.

Y al frente de este equipo está toda una leyenda, Antonis Nikopolidis, el guardameta de aquella selección griega que, basada en su juego defensivo, dio una de las mayores sorpresas de la historia del fútbol mundial, al conquistar la Eurocopa de 2004, tras vencer en Lisboa a la selección portuguesa de Cristiano Ronaldo.

Gente que sufre

“Cuando me propusieron esta tarea la acepté, porque me hace sentir alegría que se cree un equipo compuesto por gente que sufre, por refugiados, que han sido desarraigados”, señala Nikopolidis.

El veterano exportero añade que una razón de más para su participación en este proyecto es que sus antepasados también eran refugiados, griegos del Ponto (la costa turca del Mar Negro), que vinieron a Grecia en los años veinte del siglo pasado.

24 jóvenes de nacionalidades siria, iraquí, afganas e iraní, de entre 18 y 26 años, de los campamentos de refugiados

Porque, las horas del entrenamiento y los partidos de los fines de semana son los mejores momentos de la vida en un campamento que estos “jugadores” no eligieron, donde se pasan el día sin hacer nada, en una interminable espera de recibir alguna noticia sobre su demanda de reubicación.

Campamentos de refugiados

Joseba Jatsebo, de 23 años, es uno de los 24 jóvenes de nacionalidades siria, iraquí, afganas e iraní, de entre 18 y 26 años, que salen de los campamentos de Eleonas, en el centro de Atenas, de Ellinikó, Skaramagás y Sjistó, en la región capitalina, para compartir en el estadio unas horas de vida normal por semana.

Al contrario que la mayoría de sus compañeros que no tienen experiencia como futbolistas, Jatsebi era jugador en un equipo local de segunda división, en su ciudad natal siria de Idlib, arrasada por la guerra civil.

“Si tengo un buen futuro aquí, me quedaré. Si no, buscaré otro país, no lo sé”, afirma Jatsebo

“Desgraciadamente a causa de la guerra, mi sueño no pudo continuar”, declara Jatsebi a Efe.

Llegó a Grecia hace un año, como otros cientos de miles de refugiados cruzando el mar en balsa. Ahora vive en el campamento de refugiados de Skaramagás, donde espera a ser reubicado.

No tiene preferencia sobre su destino, solo quiere “tener un buen futuro”.

“Si tengo un buen futuro aquí, me quedaré. Si no, buscaré otro país, no lo sé”, destaca y añade que espera “algún día” será un buen futbolista.

Su encuentro con el entrenador de la Esperanza de Refugiados, Andreas Sabanis, ocurrió en el campo de Skaramagás.

Fan del Real Madrid

“El entrenador me vio jugar y me propuso participar en el equipo. Me dijo que quizás es una ocasión para mí”, dice Joseba a Efe, quien se confiesa fan del Real Madrid, “es mejor equipo del mundo”.

Sabanis, un entrenador de academias de fútbol, empezó la pasada primavera a preparar a niños y jóvenes del campamento de Skaramagás, en el marco de un proyecto gestionado por la organización no gubernamental “Organosi Yi” (Organización Tierra).

“Hacia el 15 de noviembre pensaron (los de Organosi Yi) hacer una selección (de las academias) y empezamos los entrenamientos con 40 a 45 personas de las que seleccionamos a 24”, explica Sabanis a Efe.

En sus primeros dos partidos de este campeonato, han conseguido una victoria y una derrota

Luego, la Esperanza fue invitada a participar en un campeonato de equipos de trabajadores de empresas privadas de Atenas y del Pireo, en su mayoría del sector de servicios.

Unos días antes de comenzar el campeonato, el “Hope Refugees” disputó un amistoso con el equipo de abogados “Ley” al que venció nada menos que por 4 a 1.

Tras el partido, los abogados se ofrecieron a ayudarles si tienen algún problema con sus demandas de asilo.

En sus primeros dos partidos de este campeonato, el equipo de Nikopolidis se ha apuntado una victoria y una derrota.

Ser felices

“El objetivo es, ante todo, que estén felices, por eso todos participan. No nos metemos en cálculos de cómo ganar. Y si algunos son buenos, les ayudamos a hacer algo mejor”, explica Sabanis.

La creación del equipo forma parte de un proyecto de la Fundación para la Infancia de la Unión de Federaciones de Fútbol Europeas (UEFA), cuyo objetivo es facilitar la integración de los refugiados menores de edad en las comunidades de acogida a lo largo de Europa a través del fútbol.

La “Esperanza de Refugiados” tiene una particularidad: además de las ausencias temporales de jugadores por lesiones debe también contar con las pérdidas definitivas a causa de reubicación.

Hace unos días, perdió a uno de sus mejores jugadores, su portero titular, que logró ser reubicado en Alemania.

practicodeporte@efe.es

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