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Se estima que cada verano 10.000 niños se pierden en las playas españolas. Foto: Archivo EFE.

Claves para encontrar a un niño perdido en la playa

Las playas españolas se llenan de bañistas con la llegada del verano. Por eso, que un niño se pierda y no sea capaz de encontrar a sus familiares es un hecho habitual que, aunque suele resolverse en cuestión de minutos, genera una gran inquietud entre los padres.

Así las cosas, en los arenales más concurridos, principalmente situados en la Costa Brava, la Costa del Sol o la Costa Dorada, es muy común que cada día acontezcan diez situaciones de este tipo.

10.000 desapariciones

Según los datos que maneja Cruz Roja, cada temporada se producen 2.500 desapariciones, si bien se estima que el número total ascienda hasta las 10.000 ya que cada playa está vigilada por distintas organizaciones y entes locales. Se conoce como fenómeno del niño perdido en verano y tiene su propio protocolo de actuación.

La megafonía juega un papel fundamental en los instantes inmediatamente posteriores. Con los datos facilitados por el menor, los responsables avisan a los progenitores y, en caso contrario, de no aparecer el niño en la primera hora se echa mano del 112. Para tratar de erradicarlo, varios ayuntamientos reparten cada año brazaletes identificativos.

El periodista Francisco Canals ha recopilado una serie de consejos para afrontarlo. En primer lugar, los padres han de saber que el hecho se repite en las 3.463 playas que figuran registradas en el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y que los extraviados aparecen dentro de un promedio de media hora.

No se trata de permanecer junto al niño sino de no perder el contacto visual. 

Para empezar, antes de pisar la arena, conviene pactar un punto de encuentro previamente en caso de que suceda. No se trata de permanecer junto al niño sino de no perder el contacto visual.

Es recomendable que un familiar se quede junto a la toalla para que el niño tenga una referencia clara si vuelve por sus propios medios. Igualmente, debe buscarse al desaparecido en dirección al oleaje ya que los menores sufren el desplazamiento lateral por la corriente y al salir del agua en línea recta están completamente desorientados.

Los niños buscan el contacto de la brisa contra su cara instintivamente, pues reduce la ansiedad del momento. De esta manera, suelen moverse en dirección opuesta al viento.

Aplicaciones y pulseras electrónicas

Aparte de las pautas a seguir a pie de playa, el fenómeno del niño perdido ha generado una ingente industria a su alrededor en la que no faltan todo tipo de aplicaciones, geolocalizadores, pulseras electrónicas e incluso con código QR incorporado, lo que permite que cualquier bañista pueda escanearla con su smartphone y obtener el número de teléfono para avisar a sus padres.

practicodeporte@efe.es

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