PTL Mont Blanc
El recorrido lleva a los corredores por una gran vuelta al macizo del Mont-Blanc (Foto: UMTB).

La PTL, un recorrido de aventura para alcanzar el Mont Blanc

La novena PTL (Petite trotte à Léon), una de las cinco pruebas propuestas en el marco del UTMB, del 22 al 28 de agosto, para alcanzar el Mont Blanc, abre el evento con un concepto original y con unas especificidades fuera de toda norma que la distinguen del resto de carreras.

Espíritu de equipo y de aventura

Esta prueba de ultra resistencia pedestre se realiza en equipos de dos o tres indisociables y solidarios, explican los organizadores, sin clasificación final. Seleccionados a partir de un dossier de experiencia, presentado por cada equipo constituido, los participantes evolucionan en un medio montaña rudo que exige un cierto nivel técnico, físico y mental.

El recorrido, diferente en cada edición, lleva a los corredores por una gran vuelta al macizo del Mont-Blanc (290 km), descubriendo lugares poco conocidos, a menudo de difícil acceso, y con unas impresionantes vistas.

En las zonas altas, la PTL permite descubrir la riqueza y la diversidad de los caminos franceses, italianos y suizos del macizo del Mont-Blanc y, en ausencia de balizaje, precisa de sentido de la orientación.

El recorrido permite descubrir lugares poco conocidos, de difícil acceso, y la diversidad de caminos de bellezas vistas

Según el programa, los trescientos corredores recorrerán el valle salvaje de la Diosaz antes de alcanzar y recorrer las diferentes caras y aristas escarpadas del Mont Buet. Tras haber superado la arista de los Autannes, fronteriza con suiza, dejando tras ellos la tumultuosa cascada de seracs del graciar del Trient, la prueba permitirá un poco de reposo, justo antes de la incursión espectacular en el macizo del Grand Combin entre el Mont Rogneux y la Fenêtre Durand.

En Italia, en el valle de Aosta, se podrán contemplar magníficos paisajes que se extienden del Grand Paradis al Ruitor, cabalgando por las aristas entre el Mont Fallère y el col Sérena para alcanzar la base de vida de Morgex, recuerdan los organizadores.

Desde el Mont Chétif en desplome sobre Courmayeur, los corredores estarán en el corazón de las espectaculares y legendarias paredes de la cara sur del Mont-Blanc: aristas de Peuterey y de la Innominata, y tendrán el placer de estar rodeados por los glaciares del Freney, del Brouillard y de Miage, antes de volver a Francia por el col de la Seigne.

El regreso hacia Chamonix se efectuará primero por la elegante Aiguille des Glaciers para alcanzar el col d’Enclave, que domina el valle Montjoie hasta el col du Tricot. Finalmente la última parte será la de la travesía del valle de Bionnassay hasta el Nid d’Aigle, pasando por el canchal del inicio de la vía normal de acceso al Mont Blanc.

practicodeporte@efe.es

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