Ramiro Milano balonmano
Ramiro Milano nació sin mano izquierda. Foto Federación Balonmano.

Ramiro Milano, una historia de superación inolvidable

Ramiro Milano es un jugador de balonmano que abandonó Boca Juniors y el Fútbol Club Barcelona de fútbol con el único objetivo de cumplir su sueño de desarrollar su carrera profesional en España, aún teniendo en cuenta que nació sin su mano izquierda y lo que eso conlleva en un deporte como el balonmano.

A sus 18 años, el jugador está en una etapa de su vida importantísima y decidido a cumplir ese sueño. A pesar de no tener su mano izquierda, no tiene dudas y no entiende de barreras, ha cruzado el charco de Buenos Aires a España, sin miedos y sin dudas.

A mis padres les debo todo, siempre me ayudaron con mis decisiones”

En una historia que trae la Real Federación Española de Balonmano, antes de llegar a este punto, Ramiro Milano estuvo compaginando su pasión por el balonmano con el fútbol, practicando ambos deportes y compaginándolas con eficacia. “Me gustaban mucho los dos deportes, disfrutaba también con el fútbol y jugué desde los cuatro años”, ha explicado el argentino, que formó parte durante unas cuantas temporadas de los equipos base de Boca Juniors, uno de los grandes del fútbol de su país, justo antes de llamar la atención del Barça, que lo fichó para su academia en la ciudad argentina.

Sacrificio importante

Ramiro Milano balonmano
Ramiro Milano está cumpliendo su sueño en el Balonmano Mislata. Foto Federación.

Sin embargo, reconoce que había que hacer un gran sacrificio para alternar ambos deportes y que estaba cansado del “ambiente del fútbol argentino”, por eso decidió definitivamente apostarlo todo al balonmano a las puertas de su adolescencia. La clave la resume perfectamente en su sentir en un mismo fin de semana.

“Jugué un partido de balonmano y uno de fútbol el mismo fin de semana. Perdí el primero pero salí contento, empaté y marque gol en el segundo y salí enfadado. La diferencia estaba clara y la decisión estaba tomada: quería centrarme exclusivamente en el balonmano”.

Este cambio de deporte fue una decisión drástica y compleja, pues su desventaja es mucho más notoria en el balonmano que en el fútbol, sin embargo, en su casa tiene a su principal valedor, su padre Guillermo Milano, que fue jugador y que ahora es el segundo de Manolo Cadenas en el banquillo de la selección albiceleste.

“Debo todo a mis padres”

“Yo creo que al ver tanto balonmano desde pequeño me empezó a gustar cada vez más”, reconoce el bonaerense, que siempre ha tenido como principales apoyos a sus padres: “Nunca me presionaron, disfrutaban conmigo y siempre me ayudaron con mis decisiones, les debo todo“.

Su padre, por supuesto, no duda a la hora de afirmar que “tenía ilusión porque Ramiro jugase al balonmano. Yo disfruté junto a él en el fútbol, e incluso me chocó su decisión de dejarlo y centrarse en el balonmano. Tiene más barreras para crecer y desarrollarse como deportista; sin embargo, Ramiro es capaz de hacer cosas que uno no se llega a creer. Parecen prácticamente imposibles y eso como padre es reconfortante y te emociona”.

A todo esto añade algo importante. “El mérito es que él eligió jugar a un deporte en el que partía con clara desventaja y ha sido capaz de hacerse un hueco y luchar por un sueño y por una carrera deportiva, por qué no, al más alto nivel”.

Y aunque reconoce que tenía en su cabeza la idea de venirse a Europa pronto, la gota que colmó el vaso fue que la selección argentina juvenil no lo llamó después de haber estado entrenando con ellos durante buena parte de la temporada. “Mi idea es seguir mejorando y creciendo y creo que en España el nivel es lo suficientemente alto como para dar un salto de calidad”.

En el Balonmano Mislata ahora mismo está “cumpliendo un sueño”

Con las maletas se plantó en Valencia donde el Balonmano Mislata le iba a abrir las puertas de par en par. “Estoy cumpliendo uno de mis sueños”. Además, su adaptación a la nueva ciudad no ha podido ser más fácil. “Me han recibido perfectamente, son muy buenos técnicamente y físicamente y los entrenamientos son muy intensos”.

Adaptación fácil y rápida

La adaptación a la vida a orillas del Turia no pudo ser mejor, y el propio jugador reconoce que me han recibido perfectamente, son muy buenos técnicamente y físicamente y los entrenamientos son muy intensos“. Por su parte, Mauro Longarini señala que al principio hubo un sentimiento generalizado de admiración, fue una mezcla de muchas emociones, porque también te llevas la sorpresa de ver cómo alguien al que le falta una mano entrena y trabaja como uno más; cuando uno es bueno, lo demás no importa“.

A pesar de su fuerza de voluntad y de haber peleado muy duro, el camino que ha tenido que recorrer Ramiro Milano hasta llegar a lo que es ahora mismo, tanto como deportista como persona, no ha sido nada fácil. “En el fútbol no tenía problemas, pero es cierto que cuando cambié a balonmano me encontré con algunas trabas, pero yo siempre las vi como oportunidades de aprender y de crecer”. Un verdadero ejemplo.

“Hay que tener fe, trabajar mucho y sacrificarse para lograr los sueños que uno quiere, y sobre todo, no venirse abajo ante los problemas que vengan”. Amén.

practicodeporte@efe.es

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