Sergio Alamar Tokio 2020
Sergio Alamar durante el partido del Mundial de Madrid frente a Inglaterra. Foto: Javier Regueros.

Sergio Alamar: 17 años y el sueño a ciegas de Tokio 2020

David Ramiro

Sergio Alamar solo tiene diecisiete años, pero ya puede decir que ha participado en unos Juegos Paralímpicos y en un Mundial de fútbol para ciegos, un deporte que es “emocionante y muy divertido” y con el que está viviendo grandes experiencias para un chico de su edad.

Sergio Alamar (Valencia. 20 noviembre 2000) es valenciano, pero juega en el ONCE Alicante. Debido a una malformación durante el embarazo que le provocó una distrofia retiniana apenas ve.

“Ahora un uno por ciento, como mucho”, confiesa a EFE. Pese a ello, no pierde la sonrisa en ningún momento y se muestra ilusionado con todos los retos que tiene por delante. Entre sus sueños, vestir la camiseta de la selección española en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.

A través de la ONCE

P: ¿Cómo empieza su relación con el fútbol para ciegos?

R: Mi relación empieza con la ONCE. Hay algunos fines de semana en los que la gente que tiene entre 12 y 18 años puede acudir a unos campamentos de deporte, de baile y de otras actividades. Ahí probé el fútbol, pero no fue hasta los 15 años que, por la edad, me dejan practicarlo con asiduidad.

P: ¿Dónde empieza a jugar?
R: Yo soy de Valencia, pero contacto con el entrenador del ONCE Alicante, y después de hablar con él, en noviembre de 2015, empecé. Me cogía un tren los sábados a las cinco de la mañana. Iba y volvía desde Valencia a Alicante. No me quedaba otra. En este deporte de fútbol ciegos no hay equipos para entrenar al lado de casa.

P: ¿Cómo fueron esas primeras experiencias?
R: El primer día recuerdo que me recogió un señor, me dijo que era ‘Champi’, y yo le dije, ‘me fío de ti para que me lleves’. Ni lo conocía ni le veía. Luego también recuerdo que jugando, en los ejercicios de posesión, me costó identificar a los compañeros por la voz. Me hablaban pero no sabía quiénes eran y no les pasaba (risas).

El fútbol para ciegos tiene una buena dosis de intuición, pero también es importante el papel de los guías como Ceferino, detrás de la portería. Foto: Javier Regueros.

P: Antes de jugar al fútbol, ¿practicó otros deportes?
R: Era atleta. Hacía 100, 200 y longitud. Competí hasta el año pasado en el Mundial sub’18.

P: En Valencia hay una buena hornada de atletas paralímpicos como David Casinos, Héctor Cabrera o Kim López.
R: En Valencia se entrena muy bien. Ellos me aconsejaban que me centrara en el atletismo, pero yo decidí dejarlo porque sabía que era algo más fácil de hacer. Para correr voy a una pista y lo hago. En fútbol, si quieres enfrentarte a los mejores, tienes que ir a la selección. No es que me guste más un deporte que otro, porque los dos me aportan cosas distintas y muy importantes, pero el atletismo es más fácil de practicar fuera de la competición.

Emocionante y divertido

P: ¿Cómo es saltar a un campo de fútbol sin ver nada?
R: Es emocionante y muy divertido. No soy un chico con miedo, ya ves que colisiono contra trenes. Hay gente que tiene más o menos miedo, pero yo de pequeño en el parque me comía siete árboles, así que he llegado entrenado. La valla suena, pero no duele. Ahora tengo un escafoides roto y no voy tanto a la valla, pero es más por seguridad que por miedo.

P: ¿Ha sentido el apoyo de su entorno desde que empezó a jugar?
R: En ese momento ya destacaba como atleta y me decían que no me arriesgara. En fútbol hay contacto y mi madre se altera un poco, pero me anima.

P: En la selección es el más joven y el más mayor tiene 48 años. ¿Se lleva bien esa diferencia de edad?
R: La media está entre los 25 y 35, creo. La convivencia es buena, pero igual si estuviese con gente más joven estaría más en mi salsa. Yo estoy en un punto distinto al de otros compañeros porque algunos trabajan y yo aún estoy estudiando. De todas formas, el ambiente es muy bueno y me permite tener experiencia acumulada.

P: ¿Qué recibimiento tuvo en la selección?
R: Muy bueno. Me juntaban los veteranos para que aprendiese y para que fuese menos despistado.

P: ¿A qué se dedica fuera del fútbol?
R: Estudio. He hecho dos años de Bachiller fallidos y voy a hacer un Grado de Ayuda a Personas con Dependencia. Luego quiero uno superior de Dietética o Integración Social, para tener acceso a la carrera, y luego no sé. Ciencias Políticas, Relaciones Internacionales o Filosofía me gustan. Son temas variados, pero aún no lo tengo muy claro.

P: Con 15 años estuvo en los Juegos Paralímpicos de Río. ¿Qué recuerda?
R: Fue increíble. Aún sigo verde, pero un poco menos. Me acuerdo que estudiaba Bachiller y tras un mes fuera me incorporé tarde a las clases.

P: ¿Qué piensa de Tokio 2020?
R: Tokio 2020 es mi sueño y mi principal objetivo. No hay nada más grande que representar a España en unos Juegos Paralímpicos. Este Mundial de Madrid nos va a servir mucho de experiencia.

Tenemos muchos partidos para corregir errores, estudiar al resto de equipos y hay que prepararlo muy bien desde julio. En mi caso, aparte de que estudio, tengo una beca. Hay otros compañeros que trabajan y lo tienen más complicado, pero dentro de lo que pueda cada uno hay que aportar todo lo que tengamos.

practicodeporte@efe.es

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